Pienso en ti, en mi; en tus metas, en las mías; en tus defectos, en los míos. Pienso en cada detalle que quedó perdido en un agujero negro de incertidumbre donde, luego de tanto luchar, caiste tú también y sin posibilidad de escape.
Respiro tan hondo como mis pulmones me lo permiten y siento como el aire aderezado con tu recuerdo inunda mi cuerpo; y me siento mal, incómoda, tensa y preocupada porque sé que nunca más saldrá de allí. Porque el recuerdo duele más cuando no hay "ahora" que logre sustentarlo ni futuro aparente que prometa ser mejor. Los recuerdos son una cachetada sin anestesia que te hace ver cuánto ha cambiado tu vida y cuánto puede cambiar aún.
No quiero anular el recuerdo, pero doy lo mejor de mi para acelerar tu olvido; porque las rosas no dejan de ser rosas aunque se marchitan; porque el corazón no deja de latir aunque esté herido.
No me preocupa la soledad ni la nostalgia, ni los días lluviosos y fríos, ni las tardes de monólogo frente al café; me inquieta saber que construimos sueños, que hay planes compartidos. Y me pregunto, ¿cómo se logra un plan común cuando alguno de los dos claudica?
1 comentarios:
No he leido todas tus publicaciones, pero me atrevo a confirmar que esta es una de las mejores, llega directo al alma. Nunca he querido comentarlas, pero era inevitable comentar ésta, seria un desperdicio no decirte lo hermosas que son esas palabras. Un beso ami.
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