Por favor, ¿me decepcionas?

Vale más el dolor que la voluntad; duele más una traición que la realidad; puede más una lágrima que la conciencia.
La decepción es el puñal que se clava en el alma cuando se revela una mentira sostenida que representaba las más fuertes bases de una felicidad unilateral.
Ella lo amaba sin medida. Ella soñaba tanto y vivía tan poco; o vivía, pero en sueños. Él le era infiel con la dama más fatal que pudiera enfrentársele a ella. Él tenía un pacto sagrado con La Realidad.
Y vivían en sus mundos; ella pensando en él y él viviendo sin pensar. Ella ponía palabras en la boca de él, pensamientos en su mente. Él inventaba letras, palabras, frases que fueran llave para abrir el entendimiento de ella.
¿Pensaste que la vida sería sutil contigo? ¿Realmente creiste que él te abrazaría mientras llorabas?
Despertaste del sueño para protagonizar pesadillas, una tras otra, hasta tu último día.
Llorar, reír, pensar.... parpadear, respirar. Que se valla el amor, lejos, a un lugar en donde no se le ocurra regresar.
Y el amor se fué... O creíste despedirlo, pero no lo sentiste más. Por las noches ya no estaba el vacío en el pecho; por las mañanas no había un primer pensamiento; en la soledad mostrabas emociones de Mona Lisa.
No lo olvidaste, pero tampoco lo amas. Hoy comienzas a ver un camino sin retorno, sin cosas por hacer, sin pendientes ni rencores.
Hoy el dolor pasa bajo perfil ante la imensidad de la desilusión que fortalece la razón y asesina lo que fue.
Hoy ella gira levemente la cabeza y te observa mientras camina hacia adelante. Y aprendió que al oir un " te amo" debe pedir las instrucciones para lograr una decepción; debe incluir en su lista de frases alguna que serìa mágica: ante el más mínimo síntoma de necesidad de olvido, rogar casi de rodillas: "por favor, decepcióname".

Corazón partido en dos

Tengo el corazón en pedazos. Me duele y no sé como reconstruirlo, pegarlo, hacerlo uno de nuevo. No está así por la desdicha de un desamor ni por el amargo sabor de una traición descarada. Mi corazón está partido, dividido en grandes mitades que se desangran día a día por la desesperación de no saber cuál de las dos debe latir. Y muero lentamente.
Es lo incierto de un futuro que se espera; es lo triste de un pasado que no está y un presente al que me aferro cada día; es lo martirizante de un corazón que dispara amor a dos blancos.
Necesito suturar la herida de esta piedra roja y buscar en un nuevo amor la cicatrización perfecta: sin secuelas, sin infecciones, sin efectos secundarios y sin intenciones de hacer una nueva.
Mi corazón está partido, literalmente quebrado y con la esperanza de que aprender a sobrevivir así no sea la solución. No se puede vagar por el mundo soportando la cruz de de sangre y amor que se forma con su recuerdo, tus ganas y yo.
Quiero sentir el amor que no divide, el amor que no se comparte, el cariño que llega inhundando de pasión y dulzura el cuerpo que no quiere vivir más.
Hace falta un sueño grande, una ilusión fuerte que borre las cenizas de un ayer dudoso con futuros inciertos que dejaron miedos regados el camino que hace falta reconstruir.

Y hacer "esto" realidad...

Esta vez la soledad no me tortura. Me tortura que no estés. ¿Te fuiste o te dejé ir?... lo que realmente importa es que no estás. Hasta dejó de importarme tu ausencia. Por eso hoy le escribo a lo que soy sin ti, lo que soy ahora; una mejor persona, una mujer responsablemente feliz y un corazón independiente.
Hoy río tu ausencia con lágrimas dulces y disfruto mi soledad viendo morir recuerdos. Recuerdos que no asesino; fallecen por causas naturales, porque la vida se extingue en algún momento, en algún tiempo.
Temo caer en una intermitente felicidad forzosamente lograda, que secuestre mis musas sensibles y vulnerables, y me dé a cambio unas fuertes, directas y tan autosuficientes que desconfíen de mi talento y decidad expresarse solas, sin necesidad de intermediarios.
Bajaré mis parpadeantes cortinas visuales e imaginaré lograron enamorarse de ti mucho más que yo: a ellas les dabas más motivos, más razones, más inspiración para lanzar palabras.
Te fuiste, y al marcharte sembraste el odio entre mis musas. Ellas y yo estamos en una desesperante confusión.
Respiro por intentar recuperarlas y así empañar mis ojos de un suspiro desesperanzado que brota de mis intentos de hacer "esto" realidad.

Nada más que una sentencia...

Tanto afán por olvidarte y maté mis ganas de luchar. Quizá me aferré a la idea de que un borrón y cuenta nueva me haría más feliz; que un corazón sin dolor latiría más fuerte y con más ánimos; que la brisa soplaría en mi cara sin dejarla fría por las gotas saladas que compiten por besar el suelo para morir ya de una vez sin tanto alardear su tristeza. Ahora que el olvido y tu recuerdo caminan de la mano, sigo igual. La soledad es la misma: se sufren las ausencias cuando se sueñan los abrazos, y se llora el espacio vacío de quien aún no toca la puerta. Quizás la ansiedad de tenerte se revirtió inesperadamente y le jugó en contra a tus miedos; quizás la perseverancia no fue más que un capricho disfrazado que se coló entre mis deseos y coqueteó con tus ganas. Borra de tu mente esa idea que comienza a dibujarse y que pone contra la pared aquel amor que un día te tuve. Deja de pensar que jugamos una carrera de olvidos, de heridas sanadas y de nuevos amores. Que solo te baste un instante de pasados en silencio absoluto para sentir lo que alguna vez fue palpable y que te construyó sonrisas, desesperación y futuro. Que no se diga más. En esta historia ahora sobran los por qués y hay derroche de nuevos amaneceres. No te hablan las heridas ni tampoco los pendientes; hablo desde la cima de una montaña que jamás creí poder escalar y donde ahora fundo las bases de un nuevo presente y un impredecible mañana.Doy por concluida la sesión entre tu última oportunidad y los restos de mi amor.

Llega de una vez

No es un juego de ambiciones ni pretenciones extrañas. No es un intento de logro ni un capricho de compañero inherte. Más allá de revertir la soledad, más allá de pensar acompañada, de vivir por un "por qué" con documento de identidad. Lejos de la resignación, del casancio, del golpe diario. Lejos de cada beso que jamás llegó, de cada hora que nunca se detuvo para congelar el instante que no fue.
Lejos de claudicar ante la sociedad caníbal que espera un corazón herido para convertirlo en el foco de muchos dedos que no saben apuntarse a sí mismos.
Lejos, más allá, sin intenciones de buscar lo que no se puede tener... quiero que aparezca.
Que se presente el sueño sin rostro ni nombre y que le ponga apellido a la vida. Que llegue cual monarca a mandar sin preguntar, a amar sin consultar.
No preguntes donde estoy; no te importa quien soy. No preguntes con quien estuve; no te importa quien fuí.
Llega, y hazlo de un golpe y sin derecho a reacción para que el amor impacte y el estado de shock me haga enamorarme.
No hagas caso a lo que digo cuando digo que hagas caso. No me escuches si no quieres, quizá no quiera decir lo que escuchas. No pretendas salvarme porque llegas y me salvas.
Y si te parece dictador el cariño que te pido, llega sin que me dé cuenta, pero hazlo de una vez.

Reciclando fuerzas...

Cierro los ojos y reciclo mis fuerzas. Pegué mis metas detrás de mis párpados y me refugio a diario en los misterios de mis fantasías. Un sueño de dos con una lucha individual. Ya mi cerebro es una máquina que transforma tus mentiras, tus absurdas mentiras, en la energía vital de mi agonizante espera. Sé que no vendrás, y quizá porque no sepas que iré. El orgullo pierde la dignidad ante una felicidad inminente que espera un "no" para apretar el gatillo y darle fin a la historia. Asesino sin piedad de tu propio destino.
Y te quedaste sentado viendo lo hermosa que es la vida, y perdiéndote del placer inmenso que trae un beso por la mañana. No un beso de labios, sino de almas, de corazones. ¿Hasta donde vale la pena sufrir? No sé. Quizá la respuesta la encuentres imaginando mi cuerpo del otro lado de tu cama. O en la sonrisa que se escapa sin motivos ni razones, como un estornudo del alma.
Te limitaste a contemplar amaneceres en lugar de robarlos para ti. O quizá para mi.
Quizá no haya cabida para el arrepentimiento, porque quizá sea yo la que no quiera arrepentirse por ti. Y es así. Pero está la promesa de un borrón y cuenta nueva que promete una completa reivindicación de la razón ante el alma.

Mi realidad

Mis fantasías, mis sueños, mis dramas y mi mente: todo está aquí.
Ofrezco mi cordial bienvenida a este espacio que no es más que una servilleta virtual, donde plasmo mis emociones cada vez que tengo la necesidad de estallar.